por Rudver B. Hermosa Camacho, Popayán, Colombia
Para aventurarnos en un tema tan poco estudiado por las organizaciones religiosas,
definiremos claramente lo que ésta palabra significa. El diccionario la define como: "el
abandono de una creencia (política o religiosa) o los cambios que la invalidan". De
acuerdo a esta definición es necesario que se abandone o se aparte de una creencia, para
de esta manera considerarse como apostasía. Es curioso observar que todos los partidos
religiosos existentes han abandonado creencias básicas y determinantes del Evangelio,
enseñadas en la Biblia y que el mismo Salvador en su ministerio terrenal enseñó
devotamente en los polvorientos caminos de Palestina. Esta apostasía se ha venido
produciendo gradualmente desde hace ya mucho tiempo.
LA APOSTASÍA DEL ANTIGUO ISRAEL
Desde la antigüedad, el pueblo de Israel a quien el Señor había escogido para concertar
los convenios de exaltación y de vida eterna se alejaba cada vez más por senderos
prohibidos en señal de una profunda rebelión contra Él. En los primeros años de la
existencia humana se vislumbra como se van apartando de los mandamientos. El
ejemplo más claro es el de Caín quien con astucia y engaño quitó la vida de su hermano
Abel, oponiéndose de esta manera a los propósitos del Señor, y que decir de su
generación la cual obviamente se alejaría de su Dios (véase Gen 4:23-24). En los
mismos días en que vivió Noé los hombres andaban alejados del Evangelio que se les
había enseñado, veamos lo que dice Génesis 6:5: "7 vio Jehová que la maldad de los
hombres era mucha en la Tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón
de ellos era de continuo solamente el mal". Y vino entonces el diluvio y acabó con toda
criatura de sobre la faz de la tierra; solo ocho personas, es decir, la familia de Noé se
salvó. Pero no pasó mucho tiempo y el hombre nuevamente se aparta de los convenios
del Evangelio. En la Biblia en Génesis 11:4 se hace mención a que los hombres
construyeron una torre: "...cuya cúspide llegue al cielo..." Esto al parecer disgustó a
Dios quien dijo: "...y han comenzado y nada los hará desistir de lo que han pensado
hacer, ahora pues descendamos y confundamos allí su lengua... y así los esparció
Jehová... sobre toda la faz de la tierra... ".
Aunque hace falta una explicación más clara y detallada de lo que realmente pasó
podemos ver que el hombre actuaba contrario a lo que el Señor mandaba, apartándose
cada vez más de las enseñanzas dadas por los profetas antiguos. Y ni que decir del
pueblo de Israel, después de haber estado en cautiverio en Egipto por más de
cuatrocientos años, por fin había llegado el momento de la liberación y el Señor había
elegido a Moisés para dicha misión; los israelitas ya comenzaban a endurecer su
corazón en contra de Él. Murmurar parece haber sido un rasgo dominante en la
naturaleza de los israelitas y raíz de muchos de los problemas que enfrentaron (véase
Éxodo 15:24).
Una vez que fueron liberados del yugo egipcio siguieron rebelándose de cuando en
cuando contra su director y líder. (Véase Éxodo 16:2-3, 17,3-4).
Luego Israel recibe el nuevo pacto que vendría por conducto de Moisés, pero, "...viendo
el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte (Sinaí) se acercaron entonces a
Aarón y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros... entonces
se hizo un becerro de fundición y dijeron: Israel, estos son tus dioses que te sacaron de
la tierra de Egipto... "(Ver Éxodo 32:1-4).
En respuesta a la vil actitud de este pueblo, el Señor dijo a Moisés: "Anda, desciende,
porque tu pueblo se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les
mandé... he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz... "(Véase
Éxodo 32:7-9).
Con esto queda demostrado que el antiguo pueblo de Israel estaba en una condición de
apostasía a pesar de los prodigios y maravillas que el Señor había hecho a su favor. En
el discurso final de despedida Moisés les advierte que cuando ellos se aparten del Señor
su Dios: "...Jehová os esparcirá entre todos los pueblos y quedareis pocos en número
entre las naciones a las cuales os llevará Jehová... "(Véase Deuteronomio 4:27).
Moisés no se hacía ilusiones en cuanto al tiempo que Israel permanecería obediente.
Aquí proféticamente previo uno de los temas más comunes del Antiguo Testamento: la
dispersión de Israel por causa de su iniquidad y también la gran congregación que
ocurriría en "los postreros días". En la época de los jueces, el pueblo escogió el mal
adorando dioses falsos, y el Señor permitió que cayeran en manos de sus enemigos.
Entonces en esas circunstancias el Señor levanta jueces para sacarlos del cautiverio.
Pero tan pronto como muere el primer juez, Israel se vuelve a otros dioses y el ciclo
comienza nuevamente. (Véase Jueces 2:14-23). Aún en la época de Josué su generación
permaneció fiel a Dios (véase Josué 24:31), pero la apostasía espiritual se produjo
pronto en la generación siguiente: "Y se levantó después de ellos otra generación que no
conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. Dejaron a Jehová el Dios
de sus padres... y se fueron tras otros dioses... a los cuales adoraron y provocaron a ira
a Jehová " (Jueces 2:10,12).
Posteriormente a través de los profetas el Señor amonestó a Israel por haberlo dejado a
él fuente de toda rectitud. En Jeremías 2:5-6, 8,13 dice: "Así dijo Jehová: ¿Qué maldad
hallaron en mí vuestros padres que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se
hicieron vanos... los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? Y los que tenían la ley
no me conocieron, los pastores se rebelaron tras lo que no aprovecha porque dos males
ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí fuente de agua viva y cavaron para sí cisternas,
cisternas rotas que no retienen agua...".
Muchos años después también el profeta Amos nos deja ver lo universal que iba a ser
esta desviación de la verdad, de esta forma podemos comprender las varias profecías de
los videntes de la antigüedad: "He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales
enviaré hambre en la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra
de Jehová. E irán errantes de mar a mar, desde el norte hasta el oriente discurrirán
buscando palabra de Jehová y no la hallarán" (Amos 8:11-12).
El profeta Miqueas vio el día en que no habría "respuesta de Dios ", describió la
condición apóstata de Israel en estos términos: "Así ha dicho Jehová acerca de los
profetas que hacen errar a mi pueblo y claman: Paz, cuando tienen algo que comer, y
al que no les da de comer, proclaman guerra contra él. Por tanto de la profecía se os
hará noche y oscuridad del adivinar, y sobre los profetas se pondrá el sol y el día se
entenebrecerá sobre ellos. Y serán avergonzados los profetas y se confundirán los
adivinos y ellos todos cerrarán sus labios, porque no hay respuesta de Dios... sus jefes
juzgan por derecho y sus sacerdotes enseñan por precio y sus profetas adivinan por
dinero, y se apoyan en Jehová diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá
mal sobre nosotros... "(Miqueas 3:5-7,11).
Isaías tuvo una visión parecida de lo que iba a acontecer: "He aquí que Jehová vacía la
tierra y la desnuda, y trastorna su faz y hace esparcir a sus moradores. Y sucederá así
como al pueblo, también al sacerdote; como al siervo, así a su amo; como a la criada,
a su ama; como al que compra, al que vende; como al que presta, al que toma
prestado; como al que da logro, así al que lo recibe. La Tierra será enteramente
vaciada y completamente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra. Se
destruyó, cayó la Tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la
Tierra. Y la Tierra se contaminó bajo sus moradores porque traspasaron las leyes,
falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno..." (Isaías 24:1-5).
Este vidente comprendió que el desagrado del Señor caería sobre los habitantes de la
Tierra; en otra de sus poderosas visiones declaró: "Porque he aquí que tinieblas
cubrirán la Tierra y oscuridad las naciones... (Isaías 60:2). "Porque Jehová derramó
sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los ojos de vuestros profetas y puso velo sobre
las cabezas de vuestros videntes..." (Isaías 29:10).
Así podemos ver que el antiguo Israel en distintos tiempos y estaciones: "Hicieron
pues... lo malo ante los ojos de Jehová y olvidaron a Jehová su Dios y sirvieron a los
baales y a las imágenes de Asera... "(Jueces 3:7).
"...Y por cuanto dejaron el pacto de Jehová... que él concertó con ellos cuando los saco
de la tierra de Egipto... "(Deuteronomio 29:25).
Cambiaron las prácticas y creencias que se les había enseñando inicialmente,
apartándose y alejándose cada vez más del Dios en el que debieron haber puesto su
confianza. (Véase 1 Reyes 12:25-33; 2Crónicas 11:13-15).
Podríamos seguir con una lista enorme de citas bíblicas donde se aprecia claramente que
la nación que una vez fuera favorecida sobre los demás pueblos de la Tierra ya no podía
seguir siendo fiel y obediente, le costaba mucho trabajo hacerlo. Todo esto trajo
enormes consecuencias que perduran hasta nuestros tiempos. Es muy evidenciable la
apostasía que desde las primeras edades de la Tierra se ha cernido sobre la humanidad
por motivo de haber olvidado a su Dios. Los antiguos escritos así lo afirman, existió, y
existe de alguna forma una apostasía hasta nuestra época. No podemos cerrar nuestros
ojos a estas verdades y andar como guías ciegos tratando de guiar a otros ciegos.
APOSTASIA DE LA IGLESIA PRIMITIVA DE CRISTO LA IGLESIA QUE
ESTABLECIÓ EL SALVADOR
Es una creencia común de todos los partidos religiosos que profesan el cristianismo el
hecho de que Jesús el Cristo estableció Su Iglesia divina aquí en la Tierra durante su
ministerio entre los hombres. El vino en una época de relativa paz. El mundo religioso
se encontraba dividido en dos grandes grupos: los paganos de diferentes sectas y los
judíos. Estos eran los únicos que aún conservaban imperfectamente la adoración al gran
Jehová; y aún entre ellos existía la división, siendo los grupos principales los fariseos,
los saduceos y los esenios. Otro grupo eran los samaritanos entre quienes existía
también una mezcla de filosofías judías y paganas.
El Salvador predicó su Evangelio e indicó claramente que la Ley de Moisés en su
totalidad se había cumplido en Él. Trajo consigo una Ley superior, una ley de amor, el
Evangelio de paz y estableció Su Iglesia escogiendo oficiales para dirigirla. Leemos
acerca de los apóstoles, de los setenta, de los elderes o ancianos, de los presbíteros,
maestros y de los diáconos y de los patriarcas o evangelistas; y uno de los miembros de
ese grupo de líderes mas tarde dijo que esos oficiales deberían permanecer en la Iglesia
con el propósito de: "...perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la
edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe..."
(Véase Efesios 4:12-13).
El Maestro escogió a Sus Doce, los nombró y los envió con el mensaje: "...el Reino de
los Cielos se ha acercado". Ellos fueron a las ovejas pérdidas de la Casa de Israel, y
más tarde por medio de la dirección divina también a los gentiles. Se llamó a otros, y los
setenta, después de su primera misión, regresaron dichosos de que, en el nombre de
Jesucristo aún hasta los demonios se sometían a ellos.
Existía un espíritu de unidad entre los miembros, un espíritu de hermandad y
solidaridad; disfrutaron de magníficos dones espirituales. Se efectuaban ordenanzas
sencillas por medio de hombres que poseían la autoridad y habían sido comisionados
para ello. Toda evidencia indicó que quienes participaron en el ministerio apostólico
poseían la autoridad divina para dar a conocer el mensaje del Evangelio y para
administrar los asuntos del reino. Pedro el apóstol de más antigüedad dirigió las
actividades de la recién formada Iglesia.
Analizando un poco la divina organización de la Iglesia que Jesucristo estableció,
vemos que una de las características, entre otras, sería que se hubiera seguido con dicha
organización, que no tuviera sombra de cambio. El primer paso que dio el Señor al
instituir su Iglesia fue llamar a doce apóstoles, para conferirles personalmente la
Autoridad y el poder del Sacerdocio: "Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio
poder y autoridad... y los envió a predicar... "(Lucas 9:1-2). Las ordenanzas y los
principios del Evangelio no se pueden ni se deben administrar ni enseñar sin este poder
y autoridad es decir, el sacerdocio.
El apóstol Pablo enseñó que "... nadie toma para sí esta honra (es decir el sacerdocio)
sino el que es llamado por Dios, corno lo fue Aarón... Así tampoco Cristo se glorificó
así mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo... Tu eres
sacerdote (porque recibió el sacerdocio) para siembre según el orden de
Melquisedec..." (Véase Hebreos 5:4-6). El Padre entonces dio esta autoridad a el
Salvador, no la tomó a sí
mismo o usurpó un poder que no le correspondía, ese es el orden correcto de las cosas.
Esta misma Iglesia se comparó a un edificio que se estableció: "...sobre el fundamento
de los apóstoles y profetas siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo"
(véase Efesios 2:20). Al apóstol Pedro se lo nombro el apóstol principal y se le dieron
las llaves para sellar bendiciones tanto en el cielo como en la Tierra: "Y a ti te daré las
llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y
todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos..."
Jesús llamó a otros líderes del sacerdocio para que ayudaran a los apóstoles en la obra
del ministerio; envío oficiales llamados setenta para ir en parejas a pregonar el
Evangelio: "...designó también el Señor a otros setenta a quienes envió de dos en dos
delante de el a toda ciudad y lugar donde él había de ir... "(Lucas 10:1). Otros oficiales
eran: "...evangelistas... otros pastores y maestros... para la obra del ministerio...
"(Véase Efesios 4:11-12).
La Biblia no nos dice todo acerca del sacerdocio o la organización y gobierno de la
Iglesia; sin embargo gran parte ha sido preservada para mostrarnos la belleza y la
perfección de la organización de la Iglesia. Interesante de recalcar es que se llamó a
líderes locales sobre los cuales los apóstoles presidían. Estos visitaban y escribían cartas
a los líderes de las diferentes "ramas". Debido a ello el Nuevo Testamento contiene
cartas (epístolas) que escribieron los apóstoles Pablo, Pedro, Santiago, Juan y Judas en
las que daban consejo e instrucciones a los líderes locales del sacerdocio.
Los apóstoles enseñaron dos principios básicos del Evangelio: fe en el Señor Jesucristo
y arrepentimiento. Después de que los nuevos conversos tenían fe en el Salvador como
el Hijo de Dios y su Redentor y se habían arrepentido verdaderamente de sus pecados
recibían dos ordenanzas: el bautismo por inmersión y la imposición de manos para
comunicar el don del Espíritu Santo, recordando el mandamiento dado: "...el que no
naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios... "(Juan 3:5).
Con todo lo expuesto anteriormente podemos concluir que existió realmente una
organización de la Iglesia Primitiva del Salvador tal y como El la estableció para darnos
cuenta de que en su gran mayoría las "iglesias cristianas" de hoy a pesar de conservar la
presencia de pastores u obispos, maestros y predicadores promulgan sin embargo la
inoperancia de apóstoles y profetas excluyéndolos de sus respectivas organizaciones
eclesiásticas. Todas estas "iglesias" se hacen sordas a los pasajes bíblicos que
claramente nos enseñan de una sucesión continua de apóstoles (véase Hechos 1:23-26;
13:1-3) que se realizaba en la medida que los primeros iban muriendo.
EL COMIENZO DE LA APOSTASIA
Analicemos en porqué afirmamos que hubo una apostasía después de la muerte del
Señor y de los lideres que Él había escogido.
En el año 44 d.C. se convocó un concilio de los miembros de la Iglesia en Jerusalén,
bajo la dirección de Pedro. De acuerdo con los registros, bajo la inspiración del Espíritu
Santo se corrigieron ciertas discrepancias durante esa conferencia. Después los
apóstoles fueron esparcidos; la persecución de ellos se encarnizó y por lo que se sabe
jamás se volvieron a reunir en una conferencia general de la Iglesia. Las actividades de
Pablo se centraron en Antioquía, pero durante el periodo de los años 68 al 100 D.C, da
la impresión de que la mayoría de los apóstoles originales que tenía la autoridad para
dirigir el reino -o sea dirigir los asuntos de la Iglesia- y tal vez todos, habían dejado esta
Tierra.
A raíz de la muerte de los apóstoles comenzó el rápido desarrollo de una apostasía
universal que se había previsto y predicho como se analizó al inicio.
CAUSAS DE LA APOSTASÍA
Fue una combinación de causas exteriores e interiores lo que llevó a efecto esta grande
apostasía. La más eficaz de estas fuerzas externas desintegrantes fue la tenaz
persecución, la disensión comenzó a infiltrarse y la influencia política se puso de
manifiesto. De acuerdo con los escritores del siglo II, a quienes los lideres religiosos del
momento por lo general no toman en cuenta, las enseñanzas eran bastante ortodoxas
durante el primer siglo hasta la mitad del siglo II después del advenimiento del Maestro.
Uno por uno los apóstoles fueron asesinados y a los que iban quedando, debido a la
persecución que sufrían les era imposible reunirse para escoger y ordenar a otros
hombres para que reemplazaran a los que habían muerto.
El judaísmo fue el primer opresor del cristianismo y llegó a ser el instigador e incitador
de las atrocidades adicionales consiguientes a la persecución pagana. Durante el
reinando de Nerón (comenzando como en el año 64 de nuestra era) se generó la
hostilidad manifiesta y vigoriza de las potencias romanas contra la Iglesia Cristiana,
aserción que, salvo por treguas ocasionales que duraban meses y aún años, continuó
hasta cerca del fin del reinado de Diocleciano (como en el año 305). La inhumana
crueldad y salvaje barbarismo que se imponían a cuantos osaban profesar el nombre de
Cristo durante estos siglos de dominio pagano son hechos aceptados de la historia.
El resultado general de la oposición externa, es decir, de las causas exteriores de la
decadencia de la fe y obras, consideradas en conjunto, se manifestó en la defección de
los miembros con lo cual se motivó una extensa apostasía de la Iglesia.
Grandes cambios se habían puesto de manifiesto. Hay quienes afirman que en esa época
el obispo de Roma se había convertido en la cabeza de la Iglesia. Había muchos obispos
que presidían las congregaciones locales -iglesias como las llamaban- pero ninguno de
ellos
3. Cambios desautorizados en la organización del gobierno de la Iglesia. El pontífice
romano asumió la autoridad secular así como la espiritual y en el siglo XI se arrogo a sí
mismo el titulo de Papa que significa padre, en calidad de gobernante paternal en todas
las cosas. Durante los siglos XII y XIII la autoridad temporal del papa fue superior a la
de los reyes y emperadores y la iglesia romana se convirtió en la despótica soberana de
las naciones y en mayor autócrata que todos los estados seculares. Estos "pastores"
iniciales de la ya supuesta iglesia cristiana pudieron con el tiempo otorgar títulos o
posiciones de mayor autoridad para nombrar arzobispos, cardenales, patriarcas y
pontífices. Nos preguntamos: ¿Qué autoridad estuvo sobre ellos para promocionarlos y
elevarlos a jefes absolutos de sus iglesias? Como cosa ya ultima de este comienzo de la
apostasía quedaron entonces solo iglesias humanas, sin autoridad, donde el obispo de
Roma excomulga al patriarca de Constantinopla y este a su vez excomulga al obispo de
Roma.
SE PREDICE LA APOSTASÍA
Es lógico afirmar entonces después de lo que se ha analizado que la Iglesia de Cristo
cayó en un estado de apostasía, la sucesión en el sacerdocio se interrumpió y la Iglesia
como la organización terrenal que funcionaba bajo la dirección divina y que tenia la
autoridad para oficiar en las ordenanzas espirituales, dejó de existir. Esto lo atestigua la
historia. Pero todo esto había sido profetizado y predicho por los profetas, apóstoles y
aún por el mismo Salvador al ejercer su ministerio entre los hombres. La apostasía había
comenzado en los días de los apóstoles y con frecuencia ellos la mencionaban.
Cuando Pablo se reunió por última vez con los ancianos de Efeso y les dijo: "Porque yo
sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces que no
perdonarán el rebaño" (Hechos 20:29). Y después de su epístola a los tesalonicenses
dijo: "Nadie os engañe en ninguna manera porque no vendrá (la segunda venida del
Señor) sin que antes venga la apostasía" (véase 2Tesal. 2:3). Igualmente lo hizo saber a
Timoteo: "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirá la sana doctrina, sino que teniendo
comezón de oír se amontonaran maestros conforme a sus propias concupiscencias y
apartaran de la verdad el oído y se volverán a las fábulas" (2Timoteo 4:3-4). A los
gálatas, Pablo les habló de la apostasía que se estaba llevando a cabo y se maravilló de
que tan pronto se habían alejado del que los había llamado para seguir un evangelio
diferente. Luego los reprendió por ello y les hizo saber que había un solo plan del
Evangelio. (Véase Gálatas 1:6-8).
Es claro que Pablo pudo profetizar la situación que acompañaría a los que no se habían
convertido verdaderamente al Evangelio cuando dijo: "Pero el Espíritu dice claramente
que en los postreros tiempos algunos apostataran de la fe escuchando a espíritus de
engañadores y a doctrinas de demonios" (1 Timoteo 4:1). Igualmente el apóstol Pedro
habló de: "...falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros
que introducirán encubiertamente herejías destructoras... atrayendo sobre sí mismos
destrucción repentina" (2Pedro2:1).
Ahora haremos una relación bien interesante de las citas bíblicas que se han encontrado
aparte de las ya mencionadas dando más evidencia de la apostasía que se cernió en la
Iglesia Cristiana.
• 1 Corintios 1:10 "Os ruego pues hermanos... que habléis todos una misma cosa...
y que no haya entre vosotros divisiones... porque he sido informado que hay
entre vosotros contiendas... ".
• 1 Corintios 11:18: "...cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros
divisiones... ".
• 2Corintios 2:17: "Pues no somos como muchos, que medran falsificando la
palabra de Cristo...".
• 1 Timoteo 1:6. "...desviándose algunos se apartaron a vana palabrería... ".
• 2Timoteo 1:15: "...que me abandonaron todos los que están en Asia... ".
• 2Timoteo 2:18: "...que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya
se efectuó, y trastornan la fe de algunos... ".
• Tito 1:10,16: "Porque hay aun muchos contumaces, habladores de vanidades y
engañadores, mayormente los de la circuncisión... profesan conocer a Dios, pero
con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes reprobados en cuanto a
toda buena obra".
• 2Pedro 3:17: "...guardaos no sea que arrastrados por el error de los inicuos,
caigas de vuestra firmeza...".
• Apocalipsis 2:2: "... y has probado a los que dicen ser apóstoles, y no lo son, y
los has hallados mentirosos... ".
• Juan 16:2: "Os expulsaran de las sinagogas... más os he dicho estas cosas, para
que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho".
• Marcos 7:6: "...bien profetizó de vosotros Isaías: 'Este pueblo de labios me
honra, más su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran. Enseñando
como doctrinas mandamientos de hombres'".
Ya para finalizar esta revisión sobre la apostasía, diremos que no solamente por medio
de la historia, la cual es bastante clara, sino mediante la profecía, como lo hemos podido
comprobar, se puede concluir que existió una apostasía total de la verdad del Evangelio.
Muchos de los primeros reformadores admitieron ese hecho al combatir contra las falsas
enseñanzas y prácticas de la época. Hombres como Wesley, el fundador del Metodismo;
Roger Williams, el director de la congregación bautista; Williams Smith, autor del
"Smith's Dictionary of the bible" quien de una manera sensata y concluyente en su
tiempo manifestó: "No debemos esperar que la Iglesia de las Santas Escrituras exista
realmente en Su perfección sobre la tierra. No puede hallarse esta perfección en el
conjunto de estos fragmentos de la cristiandad, y menos en uno o cualquiera de dichos
fragmentos... Ninguna iglesia de Cristo debidamente constituida sobre la Tierra, ni
persona alguna autorizada para administrar ninguna de las ordenanzas de la Iglesia, ni
las puede haber hasta que sean enviados nuevos apóstoles por el gran Director de la
Iglesia cuya venida yo busco... ".
Esperamos se haya despertado en el corazón del creyente honrado y verídico consigo
mismo un deseo sincero de buscar anhelosamente esa Iglesia verdadera que una vez
estableció el Señor y como lo declaró el apóstol: "lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios... "y compartamos todos "un Señor, una fe y un
bautismo" (Efesios4:13,15).
Esa Iglesia existe en la actualidad con la misma organización que el Salvador mismo
estableció, con las mismas enseñanzas y mandamientos que El dio. ¡Que gozo tan
inmenso, que alegría tan sublime es poder pertenecer a ella! se llena de luz y armonía el
camino, se fortalecen las metas para lograr la vida eterna y se da un sólido sentido a la
existencia. Su nombre actual: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Si eres miembro de ella te invitamos a seguir siendo fiel y obediente a sus enseñanzas.
Si no lo eres, ahora es el momento, sin prejuicios para que la verdad no sea cegada a que
investigues diligentemente y llegues a tu propia conclusión y "...por el poder del
Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas".
Este artículo se terminó de escribir en el Resguardo de Guambia, municipio de Silvia,
Colombia, siendo las 21:00 horas del 26 de febrero de 2002. Autor Rudver B. Hermosa
Camacho, Presidente Rama Recuerdo Norte, Popayán, Colombia.
Para aventurarnos en un tema tan poco estudiado por las organizaciones religiosas,
definiremos claramente lo que ésta palabra significa. El diccionario la define como: "el
abandono de una creencia (política o religiosa) o los cambios que la invalidan". De
acuerdo a esta definición es necesario que se abandone o se aparte de una creencia, para
de esta manera considerarse como apostasía. Es curioso observar que todos los partidos
religiosos existentes han abandonado creencias básicas y determinantes del Evangelio,
enseñadas en la Biblia y que el mismo Salvador en su ministerio terrenal enseñó
devotamente en los polvorientos caminos de Palestina. Esta apostasía se ha venido
produciendo gradualmente desde hace ya mucho tiempo.
LA APOSTASÍA DEL ANTIGUO ISRAEL
Desde la antigüedad, el pueblo de Israel a quien el Señor había escogido para concertar
los convenios de exaltación y de vida eterna se alejaba cada vez más por senderos
prohibidos en señal de una profunda rebelión contra Él. En los primeros años de la
existencia humana se vislumbra como se van apartando de los mandamientos. El
ejemplo más claro es el de Caín quien con astucia y engaño quitó la vida de su hermano
Abel, oponiéndose de esta manera a los propósitos del Señor, y que decir de su
generación la cual obviamente se alejaría de su Dios (véase Gen 4:23-24). En los
mismos días en que vivió Noé los hombres andaban alejados del Evangelio que se les
había enseñado, veamos lo que dice Génesis 6:5: "7 vio Jehová que la maldad de los
hombres era mucha en la Tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón
de ellos era de continuo solamente el mal". Y vino entonces el diluvio y acabó con toda
criatura de sobre la faz de la tierra; solo ocho personas, es decir, la familia de Noé se
salvó. Pero no pasó mucho tiempo y el hombre nuevamente se aparta de los convenios
del Evangelio. En la Biblia en Génesis 11:4 se hace mención a que los hombres
construyeron una torre: "...cuya cúspide llegue al cielo..." Esto al parecer disgustó a
Dios quien dijo: "...y han comenzado y nada los hará desistir de lo que han pensado
hacer, ahora pues descendamos y confundamos allí su lengua... y así los esparció
Jehová... sobre toda la faz de la tierra... ".
Aunque hace falta una explicación más clara y detallada de lo que realmente pasó
podemos ver que el hombre actuaba contrario a lo que el Señor mandaba, apartándose
cada vez más de las enseñanzas dadas por los profetas antiguos. Y ni que decir del
pueblo de Israel, después de haber estado en cautiverio en Egipto por más de
cuatrocientos años, por fin había llegado el momento de la liberación y el Señor había
elegido a Moisés para dicha misión; los israelitas ya comenzaban a endurecer su
corazón en contra de Él. Murmurar parece haber sido un rasgo dominante en la
naturaleza de los israelitas y raíz de muchos de los problemas que enfrentaron (véase
Éxodo 15:24).
Una vez que fueron liberados del yugo egipcio siguieron rebelándose de cuando en
cuando contra su director y líder. (Véase Éxodo 16:2-3, 17,3-4).
Luego Israel recibe el nuevo pacto que vendría por conducto de Moisés, pero, "...viendo
el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte (Sinaí) se acercaron entonces a
Aarón y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros... entonces
se hizo un becerro de fundición y dijeron: Israel, estos son tus dioses que te sacaron de
la tierra de Egipto... "(Ver Éxodo 32:1-4).
En respuesta a la vil actitud de este pueblo, el Señor dijo a Moisés: "Anda, desciende,
porque tu pueblo se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les
mandé... he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz... "(Véase
Éxodo 32:7-9).
Con esto queda demostrado que el antiguo pueblo de Israel estaba en una condición de
apostasía a pesar de los prodigios y maravillas que el Señor había hecho a su favor. En
el discurso final de despedida Moisés les advierte que cuando ellos se aparten del Señor
su Dios: "...Jehová os esparcirá entre todos los pueblos y quedareis pocos en número
entre las naciones a las cuales os llevará Jehová... "(Véase Deuteronomio 4:27).
Moisés no se hacía ilusiones en cuanto al tiempo que Israel permanecería obediente.
Aquí proféticamente previo uno de los temas más comunes del Antiguo Testamento: la
dispersión de Israel por causa de su iniquidad y también la gran congregación que
ocurriría en "los postreros días". En la época de los jueces, el pueblo escogió el mal
adorando dioses falsos, y el Señor permitió que cayeran en manos de sus enemigos.
Entonces en esas circunstancias el Señor levanta jueces para sacarlos del cautiverio.
Pero tan pronto como muere el primer juez, Israel se vuelve a otros dioses y el ciclo
comienza nuevamente. (Véase Jueces 2:14-23). Aún en la época de Josué su generación
permaneció fiel a Dios (véase Josué 24:31), pero la apostasía espiritual se produjo
pronto en la generación siguiente: "Y se levantó después de ellos otra generación que no
conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. Dejaron a Jehová el Dios
de sus padres... y se fueron tras otros dioses... a los cuales adoraron y provocaron a ira
a Jehová " (Jueces 2:10,12).
Posteriormente a través de los profetas el Señor amonestó a Israel por haberlo dejado a
él fuente de toda rectitud. En Jeremías 2:5-6, 8,13 dice: "Así dijo Jehová: ¿Qué maldad
hallaron en mí vuestros padres que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se
hicieron vanos... los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? Y los que tenían la ley
no me conocieron, los pastores se rebelaron tras lo que no aprovecha porque dos males
ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí fuente de agua viva y cavaron para sí cisternas,
cisternas rotas que no retienen agua...".
Muchos años después también el profeta Amos nos deja ver lo universal que iba a ser
esta desviación de la verdad, de esta forma podemos comprender las varias profecías de
los videntes de la antigüedad: "He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales
enviaré hambre en la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra
de Jehová. E irán errantes de mar a mar, desde el norte hasta el oriente discurrirán
buscando palabra de Jehová y no la hallarán" (Amos 8:11-12).
El profeta Miqueas vio el día en que no habría "respuesta de Dios ", describió la
condición apóstata de Israel en estos términos: "Así ha dicho Jehová acerca de los
profetas que hacen errar a mi pueblo y claman: Paz, cuando tienen algo que comer, y
al que no les da de comer, proclaman guerra contra él. Por tanto de la profecía se os
hará noche y oscuridad del adivinar, y sobre los profetas se pondrá el sol y el día se
entenebrecerá sobre ellos. Y serán avergonzados los profetas y se confundirán los
adivinos y ellos todos cerrarán sus labios, porque no hay respuesta de Dios... sus jefes
juzgan por derecho y sus sacerdotes enseñan por precio y sus profetas adivinan por
dinero, y se apoyan en Jehová diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá
mal sobre nosotros... "(Miqueas 3:5-7,11).
Isaías tuvo una visión parecida de lo que iba a acontecer: "He aquí que Jehová vacía la
tierra y la desnuda, y trastorna su faz y hace esparcir a sus moradores. Y sucederá así
como al pueblo, también al sacerdote; como al siervo, así a su amo; como a la criada,
a su ama; como al que compra, al que vende; como al que presta, al que toma
prestado; como al que da logro, así al que lo recibe. La Tierra será enteramente
vaciada y completamente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra. Se
destruyó, cayó la Tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la
Tierra. Y la Tierra se contaminó bajo sus moradores porque traspasaron las leyes,
falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno..." (Isaías 24:1-5).
Este vidente comprendió que el desagrado del Señor caería sobre los habitantes de la
Tierra; en otra de sus poderosas visiones declaró: "Porque he aquí que tinieblas
cubrirán la Tierra y oscuridad las naciones... (Isaías 60:2). "Porque Jehová derramó
sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los ojos de vuestros profetas y puso velo sobre
las cabezas de vuestros videntes..." (Isaías 29:10).
Así podemos ver que el antiguo Israel en distintos tiempos y estaciones: "Hicieron
pues... lo malo ante los ojos de Jehová y olvidaron a Jehová su Dios y sirvieron a los
baales y a las imágenes de Asera... "(Jueces 3:7).
"...Y por cuanto dejaron el pacto de Jehová... que él concertó con ellos cuando los saco
de la tierra de Egipto... "(Deuteronomio 29:25).
Cambiaron las prácticas y creencias que se les había enseñando inicialmente,
apartándose y alejándose cada vez más del Dios en el que debieron haber puesto su
confianza. (Véase 1 Reyes 12:25-33; 2Crónicas 11:13-15).
Podríamos seguir con una lista enorme de citas bíblicas donde se aprecia claramente que
la nación que una vez fuera favorecida sobre los demás pueblos de la Tierra ya no podía
seguir siendo fiel y obediente, le costaba mucho trabajo hacerlo. Todo esto trajo
enormes consecuencias que perduran hasta nuestros tiempos. Es muy evidenciable la
apostasía que desde las primeras edades de la Tierra se ha cernido sobre la humanidad
por motivo de haber olvidado a su Dios. Los antiguos escritos así lo afirman, existió, y
existe de alguna forma una apostasía hasta nuestra época. No podemos cerrar nuestros
ojos a estas verdades y andar como guías ciegos tratando de guiar a otros ciegos.
APOSTASIA DE LA IGLESIA PRIMITIVA DE CRISTO LA IGLESIA QUE
ESTABLECIÓ EL SALVADOR
Es una creencia común de todos los partidos religiosos que profesan el cristianismo el
hecho de que Jesús el Cristo estableció Su Iglesia divina aquí en la Tierra durante su
ministerio entre los hombres. El vino en una época de relativa paz. El mundo religioso
se encontraba dividido en dos grandes grupos: los paganos de diferentes sectas y los
judíos. Estos eran los únicos que aún conservaban imperfectamente la adoración al gran
Jehová; y aún entre ellos existía la división, siendo los grupos principales los fariseos,
los saduceos y los esenios. Otro grupo eran los samaritanos entre quienes existía
también una mezcla de filosofías judías y paganas.
El Salvador predicó su Evangelio e indicó claramente que la Ley de Moisés en su
totalidad se había cumplido en Él. Trajo consigo una Ley superior, una ley de amor, el
Evangelio de paz y estableció Su Iglesia escogiendo oficiales para dirigirla. Leemos
acerca de los apóstoles, de los setenta, de los elderes o ancianos, de los presbíteros,
maestros y de los diáconos y de los patriarcas o evangelistas; y uno de los miembros de
ese grupo de líderes mas tarde dijo que esos oficiales deberían permanecer en la Iglesia
con el propósito de: "...perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la
edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe..."
(Véase Efesios 4:12-13).
El Maestro escogió a Sus Doce, los nombró y los envió con el mensaje: "...el Reino de
los Cielos se ha acercado". Ellos fueron a las ovejas pérdidas de la Casa de Israel, y
más tarde por medio de la dirección divina también a los gentiles. Se llamó a otros, y los
setenta, después de su primera misión, regresaron dichosos de que, en el nombre de
Jesucristo aún hasta los demonios se sometían a ellos.
Existía un espíritu de unidad entre los miembros, un espíritu de hermandad y
solidaridad; disfrutaron de magníficos dones espirituales. Se efectuaban ordenanzas
sencillas por medio de hombres que poseían la autoridad y habían sido comisionados
para ello. Toda evidencia indicó que quienes participaron en el ministerio apostólico
poseían la autoridad divina para dar a conocer el mensaje del Evangelio y para
administrar los asuntos del reino. Pedro el apóstol de más antigüedad dirigió las
actividades de la recién formada Iglesia.
Analizando un poco la divina organización de la Iglesia que Jesucristo estableció,
vemos que una de las características, entre otras, sería que se hubiera seguido con dicha
organización, que no tuviera sombra de cambio. El primer paso que dio el Señor al
instituir su Iglesia fue llamar a doce apóstoles, para conferirles personalmente la
Autoridad y el poder del Sacerdocio: "Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio
poder y autoridad... y los envió a predicar... "(Lucas 9:1-2). Las ordenanzas y los
principios del Evangelio no se pueden ni se deben administrar ni enseñar sin este poder
y autoridad es decir, el sacerdocio.
El apóstol Pablo enseñó que "... nadie toma para sí esta honra (es decir el sacerdocio)
sino el que es llamado por Dios, corno lo fue Aarón... Así tampoco Cristo se glorificó
así mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo... Tu eres
sacerdote (porque recibió el sacerdocio) para siembre según el orden de
Melquisedec..." (Véase Hebreos 5:4-6). El Padre entonces dio esta autoridad a el
Salvador, no la tomó a sí
mismo o usurpó un poder que no le correspondía, ese es el orden correcto de las cosas.
Esta misma Iglesia se comparó a un edificio que se estableció: "...sobre el fundamento
de los apóstoles y profetas siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo"
(véase Efesios 2:20). Al apóstol Pedro se lo nombro el apóstol principal y se le dieron
las llaves para sellar bendiciones tanto en el cielo como en la Tierra: "Y a ti te daré las
llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y
todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos..."
Jesús llamó a otros líderes del sacerdocio para que ayudaran a los apóstoles en la obra
del ministerio; envío oficiales llamados setenta para ir en parejas a pregonar el
Evangelio: "...designó también el Señor a otros setenta a quienes envió de dos en dos
delante de el a toda ciudad y lugar donde él había de ir... "(Lucas 10:1). Otros oficiales
eran: "...evangelistas... otros pastores y maestros... para la obra del ministerio...
"(Véase Efesios 4:11-12).
La Biblia no nos dice todo acerca del sacerdocio o la organización y gobierno de la
Iglesia; sin embargo gran parte ha sido preservada para mostrarnos la belleza y la
perfección de la organización de la Iglesia. Interesante de recalcar es que se llamó a
líderes locales sobre los cuales los apóstoles presidían. Estos visitaban y escribían cartas
a los líderes de las diferentes "ramas". Debido a ello el Nuevo Testamento contiene
cartas (epístolas) que escribieron los apóstoles Pablo, Pedro, Santiago, Juan y Judas en
las que daban consejo e instrucciones a los líderes locales del sacerdocio.
Los apóstoles enseñaron dos principios básicos del Evangelio: fe en el Señor Jesucristo
y arrepentimiento. Después de que los nuevos conversos tenían fe en el Salvador como
el Hijo de Dios y su Redentor y se habían arrepentido verdaderamente de sus pecados
recibían dos ordenanzas: el bautismo por inmersión y la imposición de manos para
comunicar el don del Espíritu Santo, recordando el mandamiento dado: "...el que no
naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios... "(Juan 3:5).
Con todo lo expuesto anteriormente podemos concluir que existió realmente una
organización de la Iglesia Primitiva del Salvador tal y como El la estableció para darnos
cuenta de que en su gran mayoría las "iglesias cristianas" de hoy a pesar de conservar la
presencia de pastores u obispos, maestros y predicadores promulgan sin embargo la
inoperancia de apóstoles y profetas excluyéndolos de sus respectivas organizaciones
eclesiásticas. Todas estas "iglesias" se hacen sordas a los pasajes bíblicos que
claramente nos enseñan de una sucesión continua de apóstoles (véase Hechos 1:23-26;
13:1-3) que se realizaba en la medida que los primeros iban muriendo.
EL COMIENZO DE LA APOSTASIA
Analicemos en porqué afirmamos que hubo una apostasía después de la muerte del
Señor y de los lideres que Él había escogido.
En el año 44 d.C. se convocó un concilio de los miembros de la Iglesia en Jerusalén,
bajo la dirección de Pedro. De acuerdo con los registros, bajo la inspiración del Espíritu
Santo se corrigieron ciertas discrepancias durante esa conferencia. Después los
apóstoles fueron esparcidos; la persecución de ellos se encarnizó y por lo que se sabe
jamás se volvieron a reunir en una conferencia general de la Iglesia. Las actividades de
Pablo se centraron en Antioquía, pero durante el periodo de los años 68 al 100 D.C, da
la impresión de que la mayoría de los apóstoles originales que tenía la autoridad para
dirigir el reino -o sea dirigir los asuntos de la Iglesia- y tal vez todos, habían dejado esta
Tierra.
A raíz de la muerte de los apóstoles comenzó el rápido desarrollo de una apostasía
universal que se había previsto y predicho como se analizó al inicio.
CAUSAS DE LA APOSTASÍA
Fue una combinación de causas exteriores e interiores lo que llevó a efecto esta grande
apostasía. La más eficaz de estas fuerzas externas desintegrantes fue la tenaz
persecución, la disensión comenzó a infiltrarse y la influencia política se puso de
manifiesto. De acuerdo con los escritores del siglo II, a quienes los lideres religiosos del
momento por lo general no toman en cuenta, las enseñanzas eran bastante ortodoxas
durante el primer siglo hasta la mitad del siglo II después del advenimiento del Maestro.
Uno por uno los apóstoles fueron asesinados y a los que iban quedando, debido a la
persecución que sufrían les era imposible reunirse para escoger y ordenar a otros
hombres para que reemplazaran a los que habían muerto.
El judaísmo fue el primer opresor del cristianismo y llegó a ser el instigador e incitador
de las atrocidades adicionales consiguientes a la persecución pagana. Durante el
reinando de Nerón (comenzando como en el año 64 de nuestra era) se generó la
hostilidad manifiesta y vigoriza de las potencias romanas contra la Iglesia Cristiana,
aserción que, salvo por treguas ocasionales que duraban meses y aún años, continuó
hasta cerca del fin del reinado de Diocleciano (como en el año 305). La inhumana
crueldad y salvaje barbarismo que se imponían a cuantos osaban profesar el nombre de
Cristo durante estos siglos de dominio pagano son hechos aceptados de la historia.
El resultado general de la oposición externa, es decir, de las causas exteriores de la
decadencia de la fe y obras, consideradas en conjunto, se manifestó en la defección de
los miembros con lo cual se motivó una extensa apostasía de la Iglesia.
Grandes cambios se habían puesto de manifiesto. Hay quienes afirman que en esa época
el obispo de Roma se había convertido en la cabeza de la Iglesia. Había muchos obispos
que presidían las congregaciones locales -iglesias como las llamaban- pero ninguno de
ellos
3. Cambios desautorizados en la organización del gobierno de la Iglesia. El pontífice
romano asumió la autoridad secular así como la espiritual y en el siglo XI se arrogo a sí
mismo el titulo de Papa que significa padre, en calidad de gobernante paternal en todas
las cosas. Durante los siglos XII y XIII la autoridad temporal del papa fue superior a la
de los reyes y emperadores y la iglesia romana se convirtió en la despótica soberana de
las naciones y en mayor autócrata que todos los estados seculares. Estos "pastores"
iniciales de la ya supuesta iglesia cristiana pudieron con el tiempo otorgar títulos o
posiciones de mayor autoridad para nombrar arzobispos, cardenales, patriarcas y
pontífices. Nos preguntamos: ¿Qué autoridad estuvo sobre ellos para promocionarlos y
elevarlos a jefes absolutos de sus iglesias? Como cosa ya ultima de este comienzo de la
apostasía quedaron entonces solo iglesias humanas, sin autoridad, donde el obispo de
Roma excomulga al patriarca de Constantinopla y este a su vez excomulga al obispo de
Roma.
SE PREDICE LA APOSTASÍA
Es lógico afirmar entonces después de lo que se ha analizado que la Iglesia de Cristo
cayó en un estado de apostasía, la sucesión en el sacerdocio se interrumpió y la Iglesia
como la organización terrenal que funcionaba bajo la dirección divina y que tenia la
autoridad para oficiar en las ordenanzas espirituales, dejó de existir. Esto lo atestigua la
historia. Pero todo esto había sido profetizado y predicho por los profetas, apóstoles y
aún por el mismo Salvador al ejercer su ministerio entre los hombres. La apostasía había
comenzado en los días de los apóstoles y con frecuencia ellos la mencionaban.
Cuando Pablo se reunió por última vez con los ancianos de Efeso y les dijo: "Porque yo
sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces que no
perdonarán el rebaño" (Hechos 20:29). Y después de su epístola a los tesalonicenses
dijo: "Nadie os engañe en ninguna manera porque no vendrá (la segunda venida del
Señor) sin que antes venga la apostasía" (véase 2Tesal. 2:3). Igualmente lo hizo saber a
Timoteo: "Porque vendrá tiempo cuando no sufrirá la sana doctrina, sino que teniendo
comezón de oír se amontonaran maestros conforme a sus propias concupiscencias y
apartaran de la verdad el oído y se volverán a las fábulas" (2Timoteo 4:3-4). A los
gálatas, Pablo les habló de la apostasía que se estaba llevando a cabo y se maravilló de
que tan pronto se habían alejado del que los había llamado para seguir un evangelio
diferente. Luego los reprendió por ello y les hizo saber que había un solo plan del
Evangelio. (Véase Gálatas 1:6-8).
Es claro que Pablo pudo profetizar la situación que acompañaría a los que no se habían
convertido verdaderamente al Evangelio cuando dijo: "Pero el Espíritu dice claramente
que en los postreros tiempos algunos apostataran de la fe escuchando a espíritus de
engañadores y a doctrinas de demonios" (1 Timoteo 4:1). Igualmente el apóstol Pedro
habló de: "...falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros
que introducirán encubiertamente herejías destructoras... atrayendo sobre sí mismos
destrucción repentina" (2Pedro2:1).
Ahora haremos una relación bien interesante de las citas bíblicas que se han encontrado
aparte de las ya mencionadas dando más evidencia de la apostasía que se cernió en la
Iglesia Cristiana.
• 1 Corintios 1:10 "Os ruego pues hermanos... que habléis todos una misma cosa...
y que no haya entre vosotros divisiones... porque he sido informado que hay
entre vosotros contiendas... ".
• 1 Corintios 11:18: "...cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros
divisiones... ".
• 2Corintios 2:17: "Pues no somos como muchos, que medran falsificando la
palabra de Cristo...".
• 1 Timoteo 1:6. "...desviándose algunos se apartaron a vana palabrería... ".
• 2Timoteo 1:15: "...que me abandonaron todos los que están en Asia... ".
• 2Timoteo 2:18: "...que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya
se efectuó, y trastornan la fe de algunos... ".
• Tito 1:10,16: "Porque hay aun muchos contumaces, habladores de vanidades y
engañadores, mayormente los de la circuncisión... profesan conocer a Dios, pero
con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes reprobados en cuanto a
toda buena obra".
• 2Pedro 3:17: "...guardaos no sea que arrastrados por el error de los inicuos,
caigas de vuestra firmeza...".
• Apocalipsis 2:2: "... y has probado a los que dicen ser apóstoles, y no lo son, y
los has hallados mentirosos... ".
• Juan 16:2: "Os expulsaran de las sinagogas... más os he dicho estas cosas, para
que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho".
• Marcos 7:6: "...bien profetizó de vosotros Isaías: 'Este pueblo de labios me
honra, más su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran. Enseñando
como doctrinas mandamientos de hombres'".
Ya para finalizar esta revisión sobre la apostasía, diremos que no solamente por medio
de la historia, la cual es bastante clara, sino mediante la profecía, como lo hemos podido
comprobar, se puede concluir que existió una apostasía total de la verdad del Evangelio.
Muchos de los primeros reformadores admitieron ese hecho al combatir contra las falsas
enseñanzas y prácticas de la época. Hombres como Wesley, el fundador del Metodismo;
Roger Williams, el director de la congregación bautista; Williams Smith, autor del
"Smith's Dictionary of the bible" quien de una manera sensata y concluyente en su
tiempo manifestó: "No debemos esperar que la Iglesia de las Santas Escrituras exista
realmente en Su perfección sobre la tierra. No puede hallarse esta perfección en el
conjunto de estos fragmentos de la cristiandad, y menos en uno o cualquiera de dichos
fragmentos... Ninguna iglesia de Cristo debidamente constituida sobre la Tierra, ni
persona alguna autorizada para administrar ninguna de las ordenanzas de la Iglesia, ni
las puede haber hasta que sean enviados nuevos apóstoles por el gran Director de la
Iglesia cuya venida yo busco... ".
Esperamos se haya despertado en el corazón del creyente honrado y verídico consigo
mismo un deseo sincero de buscar anhelosamente esa Iglesia verdadera que una vez
estableció el Señor y como lo declaró el apóstol: "lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios... "y compartamos todos "un Señor, una fe y un
bautismo" (Efesios4:13,15).
Esa Iglesia existe en la actualidad con la misma organización que el Salvador mismo
estableció, con las mismas enseñanzas y mandamientos que El dio. ¡Que gozo tan
inmenso, que alegría tan sublime es poder pertenecer a ella! se llena de luz y armonía el
camino, se fortalecen las metas para lograr la vida eterna y se da un sólido sentido a la
existencia. Su nombre actual: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Si eres miembro de ella te invitamos a seguir siendo fiel y obediente a sus enseñanzas.
Si no lo eres, ahora es el momento, sin prejuicios para que la verdad no sea cegada a que
investigues diligentemente y llegues a tu propia conclusión y "...por el poder del
Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas".
Este artículo se terminó de escribir en el Resguardo de Guambia, municipio de Silvia,
Colombia, siendo las 21:00 horas del 26 de febrero de 2002. Autor Rudver B. Hermosa
Camacho, Presidente Rama Recuerdo Norte, Popayán, Colombia.

