Doctrinas y Creencias de una Religion Estigmatizada


  • La Trinidad
    Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días creen en Dios el Padre, en Su Hijo Jesucristo, y en el Espíritu Santo. Los tres constituyen la Trinidad, son uno en propósito pero son seres separados.
  • Una Iglesia cristiana
    La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es una iglesia cristiana, aunque no es católica ni protestante; más bien, es una restauración de la iglesia original establecida por Jesucristo.
  • La autoridad divina del sacerdocio
    El sacerdocio es la autoridad para actuar en el nombre de Dios. La Iglesia hace hincapié en que la autoridad para actuar en el nombre de Dios simplemente no la puede asumir una persona debido a que ella sienta una especie de "llamado divino". José Smith, primer profeta y presidente de la Iglesia, enseñó: "...el hombre debe ser llamado por Dios, por profecía y la imposición de manos, por aquellos que tienen la autoridad, a fin de que pueda predicar el evangelio y administrar sus ordenanzas" (Artículos de Fe 1:5).
  • Los principios y las ordenanzas
    Tal como lo enseña la Iglesia, los primeros principios y ordenanzas del Evangelio de Jesucristo son: "primero, Fe en el Señor Jesucristo; segundo, Arrepentimiento; tercero, Bautismo por inmersión para la remisión de los pecados; cuarto, Imposición de manos para comunicar el don del Espíritu Santo (Artículos de Fe 1:4). Como en los tiempos bíblicos, el bautismo se lleva a cabo por inmersión completa y simboliza la purificación de una persona del pecado. Debido a que los niños pequeños no son capaces de pecar, no se les bautiza hasta que cumplen los ocho años, edad en la que pasan a ser responsables de sus actos.
  • La revelación continua
    Los miembros de la Iglesia creen literalmente en el principio de la revelación de Dios a Sus hijos. Las personas tienen el derecho a recibir revelación divina para enfrentar dificultades personales; y los padres tienen el derecho a recibir revelación para criar a su familia. La revelación divina para la dirección de toda la Iglesia proviene de Dios al Presidente de la Iglesia, a quien los Santos de los Últimos Días consideran un profeta, en el mismo sentido que lo son Abraham, Moisés, Pedro y otros líderes bíblicos.
  • Las Escrituras
    El Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo está considerado como escritura divinamente inspirada, así como La Santa Biblia. Ambos libros son utilizados a la par por los Santos de los Últimos Días. Otros escritos aceptados como Escritura son Doctrina y Convenios, una compilación de revelaciones y escritos que se han dado desde que dio comienzo la restauración de la Iglesia, y La Perla de Gran Precio, una selección de revelaciones, traducciones y escritos de José Smith.
  • El propósito de la vida
    Toda persona que está en la tierra tiene un cuerpo físico y un espíritu, los que juntos constituyen el alma de cada persona. Como hijos espirituales de Dios, todos vivíamos con Él en una existencia preterrenal. Mediante el plan de Dios, toda persona viene también a la tierra a recibir un cuerpo físico, ganar experiencia y demostrar que es digna de regresar a vivir con Dios para siempre. Para los Santos de los Últimos Días, la vida en la tierra es un estado probatorio en el que el hombre y la mujer son puestos a prueba y ganan experiencias que no se pueden obtener en ningún otro lugar.
  • La familia y el matrimonio
    Muchas iglesias enseñan cuán importante es la familia como el cimiento de nuestra civilización. De manera muy particular, el concepto de una familia unida que vive y progresa para siempre se halla en el núcleo de la doctrina de los Santos de los Últimos Días. Los casamientos que se efectúan en los templos de la Iglesia no se acaban con la muerte, sino que el matrimonio y las relaciones familiares "selladas" de esta forma pueden continuar durante la eternidad, dependiendo de la observancia fiel a las enseñanzas de Jesucristo. En 1995, los líderes de la Iglesia pusieron énfasis en la importancia del matrimonio y la familia en una declaración oficial titulada La Familia: Una proclamación para el mundo.
  • La moralidad
    La Iglesia abraza las normas morales que enseñó Jesucristo, incluso la honradez personal, la integridad, la obediencia a la ley, la castidad fuera del matrimonio y la fidelidad dentro de él. La Iglesia se opone al aborto, a la pornografía, a los juegos de azar y a otras conductas inmorales.
  • El código de salud
    Un código de salud que Dios reveló a José Smith en 1833 advierte en cuanto al uso del tabaco, al consumo de las bebidas alcohólicas, del té y del café, y hace hincapié en los beneficios positivos de los hábitos prudentes en el comer y de la aptitud física y espiritual. La Iglesia interpreta el uso indebido de las drogas ilegales, legales, prescritas o controladas como una violación del código de la salud, el cual se conoce en las Escrituras de los Santos de los Últimos Días como "La Palabra de Sabiduría".
  • El diezmo y las ofrendas de ayuno
    La Iglesia y los miembros fieles de ella adoptan el principio bíblico del diezmo, que significa contribuir a la Iglesia una décima parte del ingreso de una persona. Además, un día por mes, los miembros fieles ayunan durante dos comidas, y donan el dinero que habrían gastado en esos alimentos, o más, a un fondo dedicado a ayudar a los necesitados. Las ofrendas generosas de los miembros hacen posible que la Iglesia financie los programas de construcción, de educación, de bienestar, misional, de cursos de estudio, humanitario y otros programas que benefician a la gente de todo el mundo.
  • La responsabilidad personal
    La responsabilidad del bienestar espiritual y temporal de la persona descansa primeramente con la persona misma, luego con la familia y, por último, con la Iglesia. Se espera que los miembros de la Iglesia sean autosuficientes e independientes en la medida que su aptitud se los permita.
  • La obra misional
    A los misioneros, quienes trabajan de dos en dos, se les puede ver en la mayoría de las grandes ciudades del mundo; ellos se han convertido en una de las características más comunes con la que se identifica a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. La Iglesia cuenta con aproximadamente 60.000 misioneros regulares, los cuales prestan servicio en todo el mundo. La mayoría de ellos son hombres y mujeres de edad universitaria, pero muchos son matrimonios jubilados. Las Oficinas Generales de la Iglesia les han asignado a todos ellos un lugar para servir, que podría ser en cualquier parte del mundo donde los gobiernos les permitan predicar. Ellos contribuyen a su propio sustento hasta dos años y, con frecuencia, aprenden otro idioma.
  • El servicio en la Iglesia
    La Iglesia no cuenta con un clero general remunerado. Miles de obispos Santos de los Últimos Días del mundo guían a sus congregaciones en su tiempo libre durante un período de varios años, mientras continúan en su empleo normal. La mayoría de los miembros de una congregación comparten el peso de la responsabilidad que tiene el obispo al prestar servicio como maestros, consejeros, administradores, líderes de la juventud y secretarios sin recibir pago alguno; además, los miembros de la Iglesia prestan servicio más allá de su afiliación a la Iglesia en sus propias comunidades y en obras de beneficencia.

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