Profetas modernos


Los miembros de la Iglesia reciben dirección de Dios por medio de profetas modernos y revelación
Miles vienen a escuchar su consejo durante las
conferencias generales semestrales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, llenando la Manzana del Templo de Salt Lake y los 21.000 asientos del auditorio del recientemente completado Centro de Conferencias.
Cientos de personas esperan en filas por horas la oportunidad de entrar al Centro de Conferencias. Muchas otras cubren el césped de los jardines que rodean el histórico
Tabernáculo como si fueran una alfombra de familias y amigos.
Estas personas se encuentran entre los más de 11 millones de miembros de la Iglesia que no sólo veneran a
Gordon B. Hinckley como Presidente de la Iglesia, sino que sienten un profundo respeto — y hasta cariño— por el hombre que consideran profeta viviente.
Es una distintiva enseñanza de los Santos de los Últimos Días. Los miembros de la Iglesia ven a los líderes más altos de la Iglesia y a sus predecesores —
José Smith, Brigham Young y otros — como profetas de Dios de la misma manera que ven a Abraham, Moisés, Isaías y los Apóstoles de los días de Jesucristo.
Su actitud hacia los líderes de la Iglesia concuerda con su creencia de que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es literalmente una
restauración de la iglesia establecida originalmente por Jesucristo durante Su vida terrenal. Parte de esa restauración incluye profetas vivientes.
El grado de unidad poco usual que existe entre los miembros de la Iglesia se debe en parte a la creencia de que la guía de la Iglesia como un todo, en lo referente a doctrina y materias prácticas, viene desde los cielos, por revelación, a través de sus autoridades. Los líderes locales, incluso los obispos de las congregaciones, son también considerados elegibles para recibir revelación para realizar sus responsabilidades locales, pero no para toda la Iglesia.
"Los Santos de los Últimos Días creen que Dios le habla a la gente en relación a sus propias necesidades y responsabilidades, y en su propio contexto," dice Stephen E. Robinson, profesor de Escrituras antiguas de la Universidad Brigham Young. "Dios ama a todos Sus hijos y a todos les da la luz suficiente para encontrar mayor luz."
Es este principio el que instó al jóven de 14 años, José Smith, a ir a una arboleda en la parte norte del Estado de Nueva York y a preguntarle a Dios sobre las doctrina que enseñaban las religiones de su época, algo que desencadenó una serie de sucesos que culminaron en la restauración de la Iglesia de Jesucristo.
Los
misioneros Santos de los Últimos Días le enseñan este principio a la gente que no es miembro de la Iglesia y que investiga sobre ella.
Los misioneros instan a estas personas a buscar y encontrar sus propias respuestas por medio de la oración.
Los miembros de la Iglesia creen que la revelación personal proveniente de Dios les brinda la dirección específica en temas como la relación con el cónyuge, la crianza de los hijos y en asuntos que podrían considerarse no espirituales, como las decisiones importantes relacionadas con la educación y el trabajo.
Joseph F. Smith, que presidió la Iglesia entre 1901 y 1918, dijo que es "el derecho de todo individuo recibir inspiración y manifestaciones del Espíritu Santo para su guía espiritual y el fortalecimiento de su fe."

Comentarios

  1. Soy miembro de la iglesia y sirvo una misión en la misión Guatemala Sur.

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  2. hola que tal... me gustó mucho tu pagina...
    habla verdades fundamentales y... bueno espero seguir leyendola...
    que estes muy bien

    muy buena pluma...

    adieu

    rodrigo guerra

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