Sobre errores y errores de interpretación
José Smith declaró que el libro del mormón estaba “el más correcto de cualquier libro en la tierra” (historia de la iglesia 4:461). ¿Si esto estaba así pues, por qué ha habido sobre cuatro mil cambios al libro desde que primero fue publicado en 1830? La corrección no necesita referir a la traducción, a la gramática, o al deletreo, solamente al contenido, notablemente la doctrina. Nadie lengua puede expresar adecuadamente todos los matices previstos por la original. Cualquier persona que sabe un idioma extranjero puede atestiguar que no hay correspondencia una por entre las palabras en dos diversas idiomas. Por ejemplo, el significado hebreo de la palabra “a sentarse” también significa “morar.” Viendo esta palabra en un texto hebreo, un traductor tendría que decidir cuáles de los dos verbos ingleses va a utilizar en su versión de la lengua inglesa. En 1 Nefi 1:6, leímos que “vino un pilar del fuego y moró sobre una roca antes de él.” En este caso, José Smith utilizó la palabra “morada” donde otro traductor pudo haber preferido “sentado.” Desde que José hizo más adelante correcciones al texto del libro del mormón, en ambas copias del manuscrito (la original y la copia preparadas para la impresora) y en ediciones más últimas, se parece claro que él no consideraba el libro ser una traducción infalible. El libro del mormón en sí mismo indica que puede contener los errores hechos por los hombres que lo escribieron (página de título; 1 Nephi 19:6; Jacob 1:2; 7:26; 8:1 mormónico, 17; 9:31 - 33; 3 Nephi 8:2; Éter 5:1). Puesto que José Smith debe haber sabido sobre estas declaraciones, en su corrección no habría podido decir que el libro no tenía falla alguna. Una examinación más cercana de su declaración apoya esta idea: “Dije los hermanos que el libro del mormón estuviera el más correcto de cualquier libro en la tierra, y la clave de nuestra religión, y un hombre conseguiría más cerca al dios habitando por sus preceptos, que por cualquier otro libro.” (Historia de la iglesia 4:461) Puesto que el contexto de las observaciones del profeta “seguía [] los preceptos” encontrados en el libro del mormón, está claro que él hablaba sobre sus enseñanzas más bien que su lengua o historia.
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