¿Donde está el Mundo de los Espíritus?

¿Donde está el Mundo de los Espíritus?--- ¿Está aquí? No es más allá del sol, sino que está en este mundo que fue organizado para las personas que han vivido y que viven y que aún vivirán. Ninguna otra persona lo puede tener, y nosotros no podemos tener otro reino hasta que estemos preparados para habitarlo eternamente. 3:372.
Cuando usted deja éste tabernáculo, ¿A dónde va? Al Mundo de los Espíritus. ¿Va al seno de Abraham? No, ni a un lugar parecido sino al mundo de los espíritus. ¿En dónde está el mundo de los espíritus? Está aquí mismo. ¿Están los espíritus buenos y malos juntos? Sí, lo están. ¿Viven ellos en un mismo reino? Sí, lo hacen. ¿Van ellos al sol? No. ¿Van más allá de la frontera de la tierra? No, no lo hacen. Ellos son traídos sobre esta tierra, para expresar el propósito de habitarla por toda la eternidad. ¿A dónde más vamos? A ningún lugar más, solo si le es permitido. 3:369…
¿Pero dónde está el mundo de los espíritus? Está incorporado dentro del sistema celestial. ¿Puede verlo con sus ojos naturales? No. ¿Puede ver espíritus en este cuarto? No. Suponga que el Señor le toque los ojos para que posiblemente los pueda ver, ¿podría ver los espíritus? Sí, tan claramente como ve ahora los cuerpos, como hizo el sirviente de Elías. Si el Señor lo permite, y fuera su voluntad que fuera hecho, usted podría ver los espíritus que han partido de este mundo, tan claramente como ve ahora los cuerpos con sus ojos naturales. 3:3638.
El Profeta ha dejado su cuerpo, ha dejado su vida, y su espíritu va al mundo de los espíritus; el perseguidor del Profeta muere, y el va al Hades; los dos van a un lugar, y no son separados aún. Ahora entienda, que esta es la parte del gran sermón que el Señor esta predicando en su providencia, el justo como el inicuo van juntos al Hades.
Si fuéramos a nuestro país madre, los Estados, encontraríamos allí al justo y al inicuo; si fuéramos a California, encontraríamos allí al justo y al inicuo; todos morando juntamente, y cuando vayamos más allá del velo, y dejemos nuestros cuerpos que fueron tomados de la madre tierra, y que debe regresar, nuestros espíritus pasaran más allá del velo; iremos a donde los Santos y los pecadores van; ellos todos van a un mismo lugar. 3:94.
(Brigham Young, Discursos de Brigham Young, seleccionados y arreglados por John A. Widtsoe [Salt Lake City:Deseret Book Co., 1954], 376-377.)
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