EL MILAGRO QUE ES JESUS


(del "Sé tú un ejemplo" escrito por el Presidente Gordon B. Hinckley)


En mi casa, sobre mi escritorio, tengo una pequeña caja de metal. Tiene unas 12 pulgadas de lado y unas seis de alto. En uno de sus lados tiene seis perillas y dos diales. Una y otra vez, cuando tengo un tiempo„ se convierte en mi juguete. Es una radio de onda corta. Moviendo las perillas puedo oír Londres; ‑Washington, Tokio, Peking, Moscú, Habana y otras grandes capitales del mundo.Las voces que escucho son persuasivas, seductoras, fascinantes y ; confúsas. Hablando a través de la tierra, son parte dé ‑una apremiante batalla emprendida por la menté 'délos hombres. Y están apuntadas a la persuasión en la filosofia política. Hay voces` dé democracia que ‑compiten con las del comunismo y cada` una gana conversos de acuerdo al discernimiento y juicio de los escuchas. Las apuestas son altas,, las armas sofisticadas, los métodos inteligentes.Hay una batalla parecida emprendida por la fe del hombre, pero a veces las líneas no están claramente trazadas, pues aún entre las fuerzas de la cristiandad, están los que destruirían aCristo, en cuyo nombre están hablando. Uno podría dejarlos de lado si sus voces no fuesen tan seductoras, si su influencia no fuese tan amplia y su razonamiento tan sutil.Al amanecer del día de Pascua, se reúnen multitudes en miles de montañas para recibir el amanecer del día Pascual y para recordar la historia de Cristo, cuya resurrección están conmemorando. En hermoso y esperanzado lenguaje, los predicadores de muchas creencias, recuerdan la historia de la tumba vacía. A ellos‑ y a ustedes‑ les hago esta pregunta: ¿Creen en esto realmente?Realmente ¿creen que Jesús fue el Hijo de Dios, el hijo literal del Padre?¿Ustedes creen que la voz de Dios, el Eterno Padre, se oyó sobre las aguas del Jordán declarando: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia."? (Mateo 3: 17)¿Creen ustedes que este mismo Jesús fue el que obró milagros, curó enfermos, afirmó a los débiles, el que dió vida a los muertos?¿Creen ustedes que después de su muerte en el monte del Calvario y de su sepultura en la tumba de José, se levantó al tercer día?¿Creen realmente que él vive ‑ en forma real, vital y personal‑y que vendrá otra vez, tal como lo prometieron los ángeles en su ascensión?¿Realmente, creen estas cosas? Si lo hacen, entonces son parte de un grupo de ortodoxos en disminución, que son el hazmerreír de los filósofos, que son ridiculizados cada vez más por ciertos educadores, y que son considerados que "están fuera del asunto" por una corte de ministros de religión y teólogos influyentes.Una vez leí una serie de escritos muy interesante que hablaban del razonamiento inteligente de los teólogos americanos, británicos y europeos que "desmitifican", así decían, la historia de Jesús de Nazareth. Cito un laico protestante, muy capaz, que escribió:"Están llegando preguntas de lo más extrañas hechas por teólogos que ...cuestionan cada antiguo concepto. Aún sugieren que la palabra 'Dios', se debería descartar, ya que se ha convertido en algo sin sentido para tanta gente."Descartando todo lo demás, la pregunta que los teólogos liberales están haciendo es la antigua pregunta que ha dividido la Iglesia Cristiana una y otra vez: ¿Quién era Jesús?"Los revolucionarios ...se vuelven a la Biblia como a la fuente de verdad, pero su Biblia es una versión purificada con referencias desconcertantes de eventos anormales. Unos dicen "Desmitificada", otros, "No‑ortodoxa""Lo que la nueva ola apoya es el Cristianismo `sin religión'; una fe apoyada en un sistema filosófico, en lugar de sostenerse precariamente sobre viejos mitos." (Fortune, diciembre 1965, p. 173)A los ojos de estos intelectuales, estos mitos son el nacimiento de Jesús el Hijo de Dios de quien los ángeles cantaron sobre los llanos deJudea, el obrador de milagros que curó a los enfermos y levantó a los muertos, el Cristo que resucitó de los muertos; de la ascensión y la venida prometida.Estos teólogos modernos lo desvisten de su divinidad y luego se sorprenden de que los hombres no lo adoren, estos hábiles hombres de letra han quitado a Jesús el manto de Dios y han dejado sólo un hombre. Le han robado su lugar como hijo, privando así al mundo de su legítimo Rey.‑Mientras leo acerca de este proceso en aumento de efectiva "desliteralización"‑ (no ortodoxa) y de su evidente efecto sobre la fe de sus víctimas , particularmente la juventud que es atrapada por su sofistería, las palabras dichas en la antigüedad por el profeta Amós, vuelven con mayor claridad: ‑"He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová y no la hallarán. En aquel tiempo las doncellas hermosas y los jóvenes desmayarán de sed ...caerán y nunca más se levantarán (Amós 8:11‑14.)Cuán claramente describen esas palabras a muchos de la juventud actual, los jóvenes y señoritas que en sus corazones buscan una fe que los satisfaga, pero la rechazan por la forma en la que se la ofrecen, desmayan de sed y se caen y nunca más se levantarán. A ellos les doy mi solemne testimonio que Dios no está muerto. salvo que sea mirado con una interpretación muerta.¿Está fuera de moda en el siglo veinte creer en la divinidad del Señor? La gran era científica de la que somos parte, no demanda una negación al milagro que es Jesús. Más bien no ha habido una época en toda la historia del hombre que haya hecho más creíble, lo que en el pasado hubiese sido visto como sobrenatural o imposible. ¿Puede alguien asegurar hoy, que hay algo imposible?Los que están familiarizados con los pasos gigantescos de la ciencia biológica, donde el hombre ha comenzado a tener apenas un atisbo de la vida y su creación, el milagro del nacimiento de Jesús se vuelve ciertamente más plausible, aún para el incrédulo.Aún más, no es difícil creer que él, poseyendo el conocimiento para crear la tierra, podría curar enfermos, fortalecer al débil, volver los muertos a la ‑vida. Puede que hubiese sido difícil creer estas cosas en la época medieval, pero ¿puede uno ‑dudar, razonablemente de esa posibilidad, si estamos viendo milagros de curación y restauración que ocurren a diario?¿Es la ascensión una cosa tan imposible de comprender después de que uno se ha sentado tranquilamente en su living, mirando el despegue de una moderna nave espacial elevarse por el cielo para buscar sin error a su nave compañera que está navegando en órbita a más de 17,000 millas la hora?¿Milagros? Ya lo creo. Esta es una c•pora cié milagros. Durante mi breve vida he sido testigo de más avances científicos que todos nos antepasados juntos, durante los pasados 5.000 años‑Con Con tanto que parece milagroso a mi alrededor cada día, es fácil creer en el milagro de Jesús. .Pero no se obtiene un testimonio de Cristo observando los logros de los hombres. Tales observaciones pueden hacer aparecer como razonables su nacimiento, vida, muerte y resurrección. Pero hace falta algo más que una creencia razonable. Es necesaria una comprensión de que su posición es única e incomparable como el divino Redentor y un entusiasmo por él y su mensaje como el Hijo de Dios.Esa comprensión y entusiasmo están al alcance de todos los que pagan el precio. No son incompatibles con la alta educación, pero no llegarán leyendo filosofía. No, llegan por un proceso más simple. Las cosas de Dios se entienden a través del Espíritu de Dios. (1 Corintios 2:11.) Así lo declara la voz de revelación.La adquisición de una comprensión y entusiasmo por el Señor se obtiene siguiendo reglas simples. Me gustaría sugerir tres, elementales en su concepto. casi trilladas por lo repetidas, pero fundamentales en su aplicación y fructíferas en su resultado. En especial los sugiero a nuestra juventud.La primera es leer. leer la palabra del Señor. Sé que con las demandas de su estudio, queda poco tiempo para leer otra cosa. Pero les prometo que si leen las palabras de lo que llamamos escritura, vendrán a su corazón una comprensión y calidez que será una experiencia grata. "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi." (Juan 8:39) Lean, por ejemplo el Evangelio de Juan desde el comienzo al fin. Permítanle que el Señor les hable de sí mismo, y sus palabras les llegará con una quieta convicción que hará que las palabras de sus críticos no tengan sentido. Lean también el testamento del Nuevo Mundo, el Libro de Mormón, sacado como testigo de que "Jesús es el Cristo, el Eterno Dios, que se manifiesta a sí mismo a todas las naciones" (Libro de Mormón, portada)La próxima es servir, servir en la obra del Señor. La fuerza espiritual es como la fuerza física; es como el músculo de mi brazo. Sólo aumenta con alimento y ejercicios.La causa de Cristo no necesita sus dudas; necesita su fuerza, tiempo y talentos, y a medida en que los ejercite en el servicio, su fe crecerá y se desvanecerán sus dudas.El Señor declaró; 'El que halle su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí. la hallará." (Mateo 10: 39)Estas palabras tienen algo más que un frío significado teológico. Son la declaración de una ley de la vida, que en la medida en que nos perdemos en una gran causa, nos encontramos a nosotros mismos y no hay una causa mayor que la del Maestro.Lo tercero es orar. Hablen con su Padre Eterno en el nombre de su Amado Hijo. "Hebreos aquí," dice, "yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo." (Apocalipsis 3: 20.)Esta es una invitación y la promesa es segura. Es poco probable que oigan voces del cielo, pero vendrá una seguridad, enviada del cielo, pacífica y cierta.En esa gran conversación entre Jesús y Nicodemo, el Señor declaró: "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es."Entonces continuó diciendo: "El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a donde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu." (Juan 3: 6‑8)No dudo en prometer que será así para ustedes. Si leen la palabra del Señor, si sirven en su causa, si hablan con él en oración, sus dudas se disiparán: y brillando a través de confusa filosofía, la tan mentada crítica superior, y la teología negativa, se . volverán testigos del Espíritu Santo de que Jesús es en realidad el Hijo de Dios, nacido en la carne. el Redentor del mundo resucitado de la tumba, el Señor que vendrá a reinar como Rey de reyes. Es su oportunidad para saber; es su obligación descubrirlo. Que Dios los bendiga para lograrlo.

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